lunes, 31 de diciembre de 2018

Maus, Art Spiegelman


 

Tras mucho tiempo sin actualizar este blog, la lectura en este periodo navideño de la magnífica obra de Art Spiegelman, me ha suscitado la necesidad de escribir un post en el que reflexionar sobre la misma. Y es que, este cómic, el único que hasta el momento ha conseguido el prestigiso Pemio Pulitzer, bien merece ser comentado.


Maus muestra el horror del nazismo en primera persona a través de la vida de Vladek Spiegelman, padre del autor, un joven judios polacos que logró sobrevivir al Holocausco. Desde el inicio de la guerra cuando Vladek se alista al ejército y es capturado por los alemanes hasta su estancia y posterior salida de Auschwitz, la historia personal de su protagonista (y de su mujer Nanja) se entremezca con su vida actual, con la propia relación con su hijo y con su forma de ver el mundo tras un largo periodo de sufrimiento y superviviencia. Y todo ello ilustrado una manera muy particular, tomando los protagonistas rostros de animales. Metáforas que consiguen acercarnos con mayor precisión a la imagen que de cada uno de los grupos (judios, polacos o nazis) quiere darnos el autor y que ya fue utiliza por Orwel en Rebelión en la granja.

La realidad es que se ha escrito mucho, y se continua haciendo, sobre el Holocausto. Aquí ya analizamos una de estas obras Auschwitz. Los nazis y "la solución final". Sin embargo, es precisamente el hecho de que sea un cómic lo que hace tan especial y diferente a Maus del resto de trabajos sobre el tema y que en su momento generó bastante controversia. Maus se publicó como obra completa en 1991 pero comenzó a serializarse en 1980.

Pero además, hay otros elementos que realzan su valor. En primer lugar, nos muestra los horrores del Holocausto y la lucha por la supervivencia. El relato que hace Spiegelmen es desgarrador, sobrevive el más fuerte, el que ha consegudo aunar recursos, astucia y suerte. En segundo lugar, nos muestra las consecuencias, cómo vivió su padre el resto de su vida, obsesionado con racionalizar, con conservar y con gastar lo justo y necesario por si volvían tiempos peores (si bien, algunas de estas características ya las poseía desde antes de que arrancara la guerra). Junto a ello, la enorme depresión en la que estuvo sumida su madre durante buena parte de su vida y que la llevó al suicido en 1968. Cómo ve e ilustra Spiegelman este suceso (del cual él se siente culpable -acababa de terminar un tratamiento por consumo de LSD y otros estupefactientes-), es el unico en el que las figuras dejan de ser animales y dan paso a una realidad sobrecogedora. Y en tercer lugar nos muestra la difícil relación del autor con su padre. De hecho, el propio Spiegelman dijo que el libro era "sobre mi lucha por comprender mi relación con mi padre".

Tal es así, que es capaz de convertir a Maus en una obra de enorme dinamismo por su idas y venidas temporales que nos acercan de una forma muy especial a los sucesos del pasado. Nos hace partícipes de su vida actual, nos relata cómo fue todo el proceso de creación del libro, cómo se produjeron las conversaciones con su padre, su día a día, y a la vez nos transporta a través de la memoria y el recuerdo a uno de los periodos más trágicos de la historia reciente.

La historia del Holocausto es la historia de sus protagonistas, de gente como Spiegelman, Primo Levi y de todos aquellos supervivientes que con sus testimonis nos ayudan a segur haciendo Historia.

Para saber más:

- Faxades Brujats, M. Luïsa, “De ratones y hombres. Maus de Art Spiegelman”, Estritura e imagen, vol. 6, 2010,
- Cabo Baigorri, Mariam de, "Maus, una íntima metáfora sobre el Holocausto", Boletín Millares Carlo, 32, 2016.